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La educación diferenciada ofrece mejores posibilidades para lograr el pleno desarrollo personal de sus alumnos, porque los ritmos de maduración y aprendizaje de niños y niñas están sujetos a diferentes velocidades.
La escuela debe garantizar la igualdad de oportunidades a hombres y mujeres, eliminando radicalmente cualquier tipo de discriminación, a la vez que atiende eficazmente a la diversidad de los chicos y de las chicas. La atención a la diversidad personal de chicos y chicas exige de la escuela que facilite a cada alumno los medios para cultivar las cualidades propias de su modo de ser y desarrollar su idéntica dignidad personal. Andel ofrece a las familias un proyecto educativo para chicos –complementario al proyecto del Centro Educativo Fuenllana, dirigido a chicas–, gracias al cual se consiguen tres objetivos fundamentales: - Desarrollar mejor la personalidad de los alumnos: chicas y chicos maduran de modo diferente y deben ser atendidos de manera diversa.
- Mejorar el proceso de socialización: nuestro modelo presenta ventajas para superar los estereotipos de conducta femeninos y masculinos; entre otros, los que se refieren a la elección de asignaturas consideradas tradicionalmente masculinas o femeninas.
- Incrementar la eficacia académica: al tener en cuenta los diferentes procesos de maduración biológica y psicológica, se ofrece mejores posibilidades para lograr el rendimiento académico de los alumnos, puesto que se facilita la adaptación por parte de los educadores al ritmo de cada persona.
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